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Ayer me fui de notarios. Un notario suele ser un señor muy formal, de intenso aftershave y dado a propinar formidables apretones de manos. La notaría como destino era algo muy español. El camino hasta ella aparecía siempre descrito con los colores de la leyenda, los elegidos invertían años -en concreto los años de máxima plenitud vital- en inhumanas renuncias a la voluntad, horas y horas de flexo, tabacazo y cafeína. Obsesionantes proezas memorísticas, negación de sí mismo, capacidad fabulosa de sacrificio y escasas posibilidades de pasar la criba se mezclaban de tal forma que uno, al paso del notario, se sentía tentado de gritar: ¡olé tus huevos! ¿Qué les movía a intentarlo?, ¿realmente sentían algún tipo de interés, no digamos pasión, por el concepto de fe pública? En absoluto, se hacía por la promesa de un dinero que fluiría en abundancia, adornado de una cegadora respetabilidad.

Hay algo curiosamente arcaico en las notarías, todo allí es de una seriedad inapelable, definitiva, tenaz. Desde los lomos de protocolos encuadernados en piel que ocupan las paredes hasta esas grandes mesas en las que nadie ha celebrado jamás banquete alguno, desde la tinta de los membretes hasta los timbres de los teléfonos, que suenan con más severidad que en una comisaría. Una notaría es un lugar definitivamente adulto y la primera vez que escuchas lo de “elevar a escritura pública” puedes dar por terminada tu infancia. Éste de ayer tenía un aire distinto, quizás es que las cosas ya no son lo que eran. Lo noté melancólico, ligeramente difuminado, con una especie de timidez de la que no estaba ausente la soberbia. Aún joven, se me antojaba representante último de una especie que ya conoce su extinción futura. Cuando salí a la calle hacía sol y un viento frío que pelaba. Entendí que era en ese instante, y no el temido día de mi cumpleaños, cuando daba comienzo el tercer acto de mi vida. Nunca sales de una notaría como entraste.

(13-3-2014)

notaría

(Obsérvese esta foto con la debida precacución. Una larga exposición induce envejecimiento.)

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